Casos reales

Durante mi dilatada experiencia como profesional experto en herencias he resuelto muchos casos en favor de mis clientes, otros acudieron demasiado tarde. Aquí podemos ver ejemplos de ambas situaciones:

 

Casos favorables

1.- La importancia de un buen asesoramiento

No hace demasiado, D. Joaquín H. L. requirió mis servicios para un asunto bastante delicado, relativo al reparto de bienes de una herencia.

Existía testamento, por supuesto, pero en él, el causante había dispuesto un reparto de los bienes basado en el valor de los mismos. Esta es una práctica usual y no está mal, a priori. Sin embargo, como ya comenté que podía suceder, el valor de estos bienes había sufrido una fuerte variación, especialmente en lo que se refiere a los inmuebles situados en núcleos urbanos.

Joaquín se sentía agraviado por el reparto efectuado, y deseaba que se reasignasen los bienes para cumplir con la voluntad de su padre de legarlo todo a partes iguales a sus hijos.

Por supuesto, sus hermanos se negaban. Digo por supuesto no porque ésta deba ser siempre la costumbre, sino porque de otra forma  no hubiera existido razón alguna para que D. Joaquín buscase defensa jurídica. Lo que alegaban el resto de herederos era que, si bien era cierto que con la valoración actual, mi cliente salía perjudicado, habría que entender que era porque el fallecido había decidido aumentar la parte del resto, en forma de mejora de la legítima.

Sin embargo, la ley es tajante en el sentido de que la mejora nunca se puede suponer, sino que debe ser expresa. Dado que no quedaba margen para el porcentaje (1/3) de bienes que se permite legar como libre disposición, porque ya se había dejado a otras personas, el resultado fue claro, y a nuestro favor. La diferencia, lo que D. Joaquín salió ganando, se valoró en algo más de 14.000 €. Que supuso la diferencia entre estar asesorado, y no estarlo.

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2.- Renunciar a una herencia

La Sra. Martín concertó una reunión en mi despacho porque acababa de fallecer su marido, el Sr. Martín. No tenían hijos ni más familia. Sólo se tenían el uno al otro. El Sr. Martín había fallecido 2 semanas antes. Había conocido el testamento al solicitar el beneficio de inventario. El testamento había sido otorgado ante Notario 1 año antes.

La Sra. Martín, como persona con derecho a la herencia y después de solicitar la herencia a beneficio de inventario, pudo comprobar que su marido le había dejado450.000 € como herencia. Sin embargo, para sorpresa de la Sra. Martín, también le había dejado deudas por valor de 500.000 €. La Sra. Martín estaba muy sorprendida, porque nunca había tenido conocimiento, ni siquiera sospechado, que su marido tenía deudas tan elevadas. Nunca había notado ningún comportamiento en el Sr. Martín que le hiciera sospechar que estaba rodeado de deudas.

Después de la sorpresa inicial, le comuniqué a la Sra. Martín que tenía dos opciones: aceptar la herencia o repudiar la herencia. En ambos casos, debía contar con mi asesoramiento como abogado experto en herencias. Si se decidía por la opción de rechazar la herencia, debía estar informada de cómo renunciar a una herencia: debía comunicar su decisión de renunciar a la herencia por escrito al Juzgado competente para conocer el asunto.

La Sra. Martín me solicitó 2 días para tomar una decisión consciente sobre si debía aceptar la herencia a beneficio de inventario y saldar casi la totalidad de la deuda de su marido (se pagaría la deuda con los 450.000 € dejados en herencia y, por tanto, se dejaría de satisfacer 50.000 €)  o bien si era más conveniente rechazar la herencia. Mi consejo profesional fue que debía rechazar la herencia, porque no le beneficiaba en ningún sentido. Retrasaría el procedimiento y, al final, lo que recibiría como herencia sería 0 €.

Solución: La mejor decisión tomada

Dado que el valor de las deudas, ignoradas en vida por la Sra. Martín, era mayor que la cantidad que el Sr. Martín le había dejado en herencia, la Sra. Martín decidió rechazar la herencia. Así me lo comunicó 2 días después.  Por tanto, se iniciaron los trámites para comunicar el rechazo a la herencia. La Sra. Martín evitó una demora en el procedimiento y pudo dejar de preocuparse por las deudas contraídas en vida por su marido.

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3.- Testamento Vital

A continuación voy a citar dos casos que he tenido en mi Despacho en los que el asesoramiento que presté a mis clientes evitó la nulidad del testamento vital en el primero de los ejemplos, y en el segundo se modificó el representante que se nombraba por la poca idoneidad del mismo.

En el primer caso que hago referencia, acudió a mi Despacho D. Alfredo M.H. de 55 años a quien acababan de diagnosticar alzhéimer. D. Alfredo era conocedor de los efectos de dicha enfermedad ya que cuidó de su abuelo cuando éste padeció de alzhéimer, y quería evitar a toda costa pasar los últimos días de su vida en semejantes condiciones. Por esta razón D. Alfredo quería realizar un testamento vital para que cuando llegase el momento en el que la enfermedad estuviera tan avanzada que no pudiera valerse por sí mismo, se le  aplicasen fármacos cuyo objetivo fuese provocarle el fallecimiento de forma anticipada.

En este caso le expliqué que dicha cláusula no podía ser incluida en su testamento vital de Orihuela, ya que la eutanasia no está permitida en España. Finalmente se redactó un documento de voluntades anticipadas en el que se expresó que en caso de que D. Alfredo M.H. sufriera un accidente o padeciera una enfermedad cuyo resultado inevitable fuese la muerte, no se le aplicaría ningún tratamiento que pudiera prolongar su vida, debiéndosele administrar únicamente fármacos paliativos, con independencia de los efectos secundarios que puedan tener éstos.

En el segundo caso, se presentó en mi Despacho Dña. Laura A.E. de 30 años con el documento de voluntades anticipadas ya redactado, pero desconociendo el modo en que debía proceder para que el mismo tuviera valor. Antes de explicarle el modo a proceder, realicé un estudio sobre la viabilidad del testamento vital, y pude observar que en el mismo se fijaba como representante de Dña. Laura A.E. a su padre D. Fernando A.S. de 68 años.

En este caso le recomendé que debido a la juventud de Dña. Laura y a la mayor edad de su padre, existía una gran probabilidad de que si algún día era necesario recurrir al testamento vital, D. Fernando ya hubiera fallecido, por lo que le recomendé que nombrase un segundo representante, consejo que Dña. Laura siguió fielmente.

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4.- Donaciones de Padres a hijos

Un cliente habitual de mi Despacho, D. Alberto R.F.  me comentó hará aproximadamente 10 años que su hijo D. Juan Manuel R.S. se iba a casar, y que como regalo de bodas tenía pensado entregarle un BMW y un solar de su propiedad valorado en 80.000 euros para que posteriormente construyese en él una vivienda. Debido a la preocupación de D. Alberto R.F sobre la situación en que quedarían los bienes donados, especialmente del solar, ante un eventual divorcio, le recomendé que realizase la donación antes de la celebración del matrimonio y que la misma la realizase a favor de D. Juan Manuel R.S.

Alberto R.F., siguiendo mi consejo, realizó la donación del solar a favor de su hijo, pero decidió donar el BMW a favor tanto de su hijo, como de su futura esposa Dña. Esperanza .V. L.

Tras 5 años de matrimonio entre D. Juan Manuel y Dña. Esperanza, volvió a mi Despacho D. Alberto R.F. para comentarme que una vez que los cónyuges habían construido la vivienda, quería amueblarles la casa, pero que no sabía cómo proceder. En este caso le aconsejé que realizase una donación especificando que la misma se realizaba a favor de su hijo D. Juan Manuel R.S., ya que en caso contrario dicha donación quedaría hecha a favor de la sociedad ganancial, recomendación que siguió fielmente D. Juan Manuel R.S.

Unos años después, D. Alberto volvió a acudir a mi Despacho para comentarme que desgraciadamente su hijo se iba a divorciar, y que se encontraba preocupado sobre quien iba a quedar como propietario de la vivienda, ya que a pesar de que el terreno sobre el que se había construido la casa era propiedad de su hijo, la vivienda se había construido con dinero ganancial.

El caso se resolvió de la siguiente forma:

Puesto que el terreno sobre el que se construyó la vivienda era un bien donado exclusivamente a favor de D. Juan Manuel R.S., la vivienda quedaba como propiedad del mismo, existiendo una deuda por su parte a favor de la sociedad de gananciales por el valor de construcción de la vivienda.

Respecto de los muebles de la vivienda, puesto que los mismos fueron donados cumpliendo los requisitos necesarios para que los mismos se considerasen bienes privativos de D. Juan Manuel R.S., dichos bienes no pasaron a formar parte de la sociedad ganancial.

Respecto del BMW, puesto que la donación se realizó a favor de ambos, siendo cada uno propietario del vehículo en proindiviso, D. Juan Manuel R.S. tuvo que comprar la parte proporcional perteneciente a Dña. Esperanza V.L. para poder adjudicarse el mismo.

Vemos que gracias al asesoramiento que presté a D. Alberto R.F. el patrimonio de su hijo no salió perjudicado tras el divorcio, conservando como patrimonio propio la vivienda, lo que constituye uno de los bienes más importantes en todo matrimonio. En caso de que no hubiera sido correctamente asesorado, el solar hubiera sido donado a ambos cónyuges, por lo que tras el divorcio, la vivienda no hubiera quedado en propiedad de D. Juan Manuel R.S., mientras que los muebles de la vivienda hubieran sido gananciales, por lo que hubieran pasado a formar parte de la sociedad de gananciales, siendo necesaria su posterior liquidación.

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 5.- Donaciones en vida

Fernando B.P. era un próspero empresario de la localidad dedicado a los bienes raíces. Su objetivo era doble: por un lado favorecer a su único hijo, Óscar B.L., ante los posibles efectos negativos de la caída del sector de la construcción; por otro, fraccionar su patrimonio con vistas a reducir la cuota de impuestos que debería pagar su hijo si recibía, en bloque, todo su patrimonio mediante herencia.

Fernando hizo una donación en vida de un terreno valorado en 1.254.300 €, en favor de Óscar. A efectos de IRPF tuvo que declarar la plusvalía de dicho terreno en la declaración del año siguiente. El 27% de 51.200€, es decir, 13.824 €. Óscar, por su parte, tuvo que liquidar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, beneficiándose de una reducción del 99% de la cuota liquidable del impuesto.Más de cuatro años después, en enero de 2013, Fernando siguió el mismo procedimiento para donar a su hijo un chalet valorado en 820.000 €. A efectos fiscales, la situación fue la misma que en el caso de la donación anterior.

Lo que dicen los números

Sólo por la transmisión del chalet a título de herencia, Óscar hubiese tenido que pagarmás de 30.000 €, mientras que al transmitirse por medio de donación tuvo que pagar sólo8.254 € en concepto de impuesto de donaciones.Fernando asumió el pago de IRPF como parte de la donación y, además de favorecer a su hijo,consiguió adelgazar la herencia —que todavía podría ser objeto de futuras donaciones— con vistas al momento de su fallecimiento. De no haber donado en vida, su herencia hubiese devengado una cuota impositiva muy elevada para sus herederos,  ya que el conjunto de su patrimonio hubiese sobrepasado los 2.000.000 €.

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6.- Heredero universal

No hace demasiado tiempo que un familiar lejano de mi cliente Ricardo M.S. falleció debido a su avanzada edad en su lugar de residencia en esta ciudad, dejando en su testamento a Ricardo M.S., único familiar con el que tenía cierta relación, aunque fuera esporádica, como heredero universal de sus bienes.

Tras la sorpresa inicial y la tristeza por el fallecimiento del anciano, llegó el momento de bajar a la cruda realidad y estudiar los papeles con que se había topado. En principio la cosa no le debió de parecer tan mala. El fallecido le dejaba una casa en este municipio, además de una cantidad de dinero en efectivo. Lo único que debía hacer era realizar un pequeño viaje, acudir al notario donde aceptaría la herencia, y a disfrutar de los nuevos bienes.

Sin embargo, la dura realidad se cruzó en su camino. Un cálculo rápido de lo que debía pagar en concepto de impuesto de sucesiones le hizo replantearse si la suerte que había tenido había sido buena. Como ya expliqué antes, por la casa debía pagar a la comunidad autónoma de Valencia en concepto de Impuesto de sucesiones una cantidad importante, y respecto del dinero en el banco, debía hacer lo propio en la de la comunidad de Madrid, lugar de residencia de este buen hombre.

El caso es que dudaba seriamente que con el dinero recibido tuviera suficiente para hacerse cargo de ambas cantidades. Es cierto que en algunas regiones, el impuesto está bonificado para descendientes directos del causante (es decir, del fallecido), pero no era este el caso, y su precaria situación económica le hacía dudar de si le convenía aceptar la herencia o renunciar a ella.

Problemas anteriores a la herencia:

Y además de eso, había otras circunstancias que condicionaban su decisión. Este hombre había contraído unas fuertes deudas con un tercero, que por carambolas del destino, resultaba ser también cliente. De modo que el dilema que se le planteó al heredero fue el siguiente: si aceptaba la herencia, debía cumplir con sus obligaciones tributarias, y luego se encontraría que los bienes recién adquiridos, muy menguados tras el mordisco de las agencias tributarias autonómicas, servirían para hacer frente a la deuda con nuestro cliente, con lo que la herencia, lejos de proporcionarle un beneficio, no le traería más que molestias.

Y por otra parte, tenía la opción de repudiar la herencia y renunciar a su condición de heredero universal, cosa que se dispuso a hacer. Hay que añadir, llegados a este punto de la historia, que la aceptación a beneficio de inventario era una opción que en este caso no le era práctica. Me explico: cuando alguien acepta una herencia, asume los bienes y también las deudas del finado. Si éstas son de mayor importe que lo recibido, podría darse el caso de que el heredero saliese seriamente perjudicado del proceso, porque no ganaría nada y a cambio debería poner de su propio patrimonio anterior para pagar las deudas del causante (es decir, del fallecido). Por ello, se permite aceptar a beneficio de inventario, que de una forma sencilla se puede explicar cómo aceptar las deudas pero sólo hasta el total de los bienes recibidos, con lo que el resto no deberían ser asumidas por el heredero.

En este caso, no era aplicable la regla descrita puesto que la deuda que arrastraba el heredero era suya y anterior a la herencia.

Sin embargo, la ley permite que un acreedor que se sienta perjudicado por un heredero que renuncie a serlo, pueda acudir al auxilio judicial para salvaguardar sus derechos. Resulta evidente que desde consideraciones meramente prácticas, llegar a la vía judicial debe ser siempre la última opción. Por esa razón se comenzaron una serie de contactos y negociaciones con vistas a llegar a un arreglo que pudiera ser satisfactorio para todas las partes.

No es mi intención aburrirles con los pormenores de las negociaciones. Baste decir que no dieron los frutos previstos, y que nuestro heredero universal en Orihuela se cerró en banda, negándose a dar cualquier paso que, pensaba él, no le iba a beneficiar en nada y que al contrario, le conllevaría papeleos y quebraderos de cabeza.

De modo que la única opción que nos quedó fue pedir a un juez de Primera Instancia que autorizase a los acreedores del heredero a aceptar la herencia en su nombre, para así poder cobrar su deuda con los bienes que en dicha herencia se legaban. Así se hizo, y el asunto acabó de forma satisfactoria para nuestros clientes. Sin embargo, siempre nos queda la reflexión de que este heredero universal, de haber buscado asesoramiento legal anteriormente, podría haberse ahorrado un proceso judicial y más incomodidades de las que, precisamente, quería librarse.

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7.-Testamento abierto

La familia de Pablo F. H. se puso en contacto telefónico conmigo, con una gran preocupación. Por teléfono, la hermana de Pablo F.H. me contó que creían tener un problema con el testamento abierto otorgado por su hermano. Dado que era necesario revisar el testamento para comprobar que realmente existía algún tipo de incorrección en él, concerté una visita para dos días después. La hermana de Pablo F.H, Sonia F.H., acudió a mi despacho, puntual y con signos de que se encontraba muy preocupada por la lectura del testamento.

Pablo F.H. falleció 1 mes antes por una enfermedad. Sonia F.H. no me contó nada acerca de la enfermedad de su hermano (algo muy personal) y fue directamente a la cuestión motivo de su preocupación: el testamento abierto de su hermano parecía un modelo de testamento abierto España. Ella lo había reconocido porque, dos años atrás, había redactado un testamento abierto ante el mismo Notario y no se parecía en nada al de su hermano.

Otro motivo de preocupación es si tenía validez. Su hermano la había incluido en el testamento y dejado un piso valorado en 300.000 €, mientras que en un testamento ológrafo anterior no estaba incluida. Si el testamento abierto no era válido, significaba unos perjuicios para Sonia F.H.S, dado que no recibiría en herencia el piso de 300.000 €.

Revisando el testamento, efectivamente, comprobé lo que, de la explicación de Sonia F.H., ya sospechaba: el testamento abierto carecía de uno de los requisitos para su validez que era la declaración de fe del Notario respecto a la capacidad legal del testador. Todo ello, daba lugar a su invalidez, pudiendo reclamar daños y perjuicios al Notario por su actitud negligente. Así se lo comuniqué a Sonia F.H.

Solución al caso: reclamación al Notario

Dado que el testamento no tenía validez por no haber cumplido el Notario uno de los requisitos (dar fe de que el testador tenía capacidad legal), dicho Notario incurría en responsabilidad. No siendo válido el testamento abierto de Pablo F.H., el testamento ológrafo era el que se encontraba vigente. En dicho testamento ológrafo, Pablo F.H. repartía sus propiedades y 50.000 € entre su esposa y sus hijos, sin dejar nada a su hermana Sonia F.H.

Evidentemente, la actuación del Notario había creado un perjuicio en Sonia F.H., por lo que procedí a reclamar al Notario los daños y perjuicios valorados en 300.000 €  por su negligencia, previo acuerdo con Sonia F.H. de mi minuta respecto al testamento abierto. El procedimiento se alargó en el tiempo pero finalmente Sonia F.H. Consiguió recuperar el importe del valor del piso que hubiera recibido si el testamento abierto de su hermano hubiera cumplido con todos los requisitos establecidos en el Código Civil.

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8.- Renuncia a la herencia tras su valoración

D. Antonio R.M. acudió a mi despacho hace seis meses y me planteó que un tío suyo D. Javier R. A., que vivía en Madrid, había fallecido dos meses antes, y que, al no tener hijos ni otros familiares más directos, él había sido designado en su testamento como único heredero.

Antonio estaba muy contento porque, según me indicó, su tío tenía una vivienda en el Barrio de Salamanca de Madrid que, según una tasación a la que él había accedido,estaba valorada en 317.510 €. Él consideraba que era como si le hubiera tocado la lotería y acudió a mí para que le gestionara la aceptación de la herencia en la Notaría y la liquidación de los impuestos correspondientes.

Estudio y análisis del caso:

De entrada le planteé mi cliente que, como paso previo a cualquier determinación, había que detallar y valorar los bienes y deudas que pudiera tener el difunto, puesto que no siempre lo más interesante es aceptar una herencia sino que en muchos casos renunciar a una herencia es una posibilidad que hay que valorar.

En efecto le indiqué que habría que hacer una investigación previa para conocer las deudas del difunto. El me trasladó que su tío siempre había trabajado como autónomo en el sector de los suministros eléctricos, ante lo cual le indiqué que debería hablar con su contable para que pudiera facilitarle información acerca de su situación patrimonial.

En la siguiente cita mi cliente,  Sr. Antonio R.M., acudió con una carpeta llena de documentos que el contable de la empresa del difunto le había facilitado. Tras el análisis de esta documentación y de la investigación registral que habíamos realizado llegamos a unas conclusiones que diferían mucho de la valoración inicial del asunto que se había planteado.

Pese a las iniciales reticencias a la renuncia de herencia por  parte de mi cliente, como le dije, no se trata de algo extraordinario, sino que yo ya he conocido muchos casos de renuncia a la herencia en esta ciudad, y en este caso, el resultado de la valoración del patrimonio del difunto que, previo estudio del caso, determinamos fue la siguiente:  

-Como bienes: solamente la vivienda referida con un valor de 317.510 €.

-Como deudas: En los últimos años la actividad económica del difunto había empeorado mucho y tenía deudas frente a la CAJA M.P.P. por importe de 316.100 €, según certificados de las deudas que pudimos obtener.

Asimismo tenía deudas frente a distintos proveedores por valor 95.200 €.

Por tanto el activo de la herencia ascendía a 317.510 euros mientras que el pasivo era muy superior: 411.300 euros.

Deberíamos tener en cuenta que, como D. Antonio sucedería a su tío no solo en todos sus bienes sino también en todas sus deudas, los acreedores del difunto podrían reclamarle sus créditos a mi cliente si éste aceptara la herencia, y como hay muchas más deudas que bienes, podrían llegar incluso a embargarle sus propios bienes ajenos a la herencia. Le indiqué que, en casos como éste, para evitar males mayores, lo más conveniente son las renuncias a herencias.

Tras hacerle saber a D. Antonio todas estas consideraciones quedó muy sorprendido, agradecido por el asesoramiento recibido y aliviado haber decidido acudir a un abogado especialista en herencias, antes de dar ningún paso, pues de no haber acudido a mi despacho habría aceptado la herencia y habría empeorado mucho su situación.

Yo le trasladé que, después de muchos años de experiencia profesional, este no era mi primer caso de renuncia a la herencia en Orihuela, y que, en todo caso, en lo sucesivo, tuviera en cuenta que, antes de realizar una actuación con tantas implicaciones jurídicas como ésta, aceptar una herencia, debía acudir a un abogado especializado, porque tras analizar y estudiar los asuntos con los conocimientos técnicos necesarios, resulta que las cosas muchas veces no son todo lo sencillas que a primera vista puedan parecer.

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9.- Herencias sin testamento

Ayer por la tarde, estaba citado en mi despacho Don Filiberto M.L. quien quería conocer su derecho a la herencia de una tía de su madre fallecida sin otorgar testamento. La tía de su madre, Doña María de las Virtudes F.J. no tuvo descendientes.Sus ascendientes y cónyuge habían fallecido. Doña María de las Virtudes tenía un cuantioso patrimonio de1.250.326,62 €, por lo que  Don Filiberto M.L. estaba muy interesado en conocer sus derechos. En el presente caso de Filiberto M.L., quedaban dos sobrinos vivos, siendo su difunta madre también sobrina de la causante. Pues bien, como hemos visto en el punto quinto, conforme al Código Civil, los hermanos y sobrinossuceden con preferencia a los demásparientes colaterales. Por otro lado, el derecho de representación -el que tienen los parientes de una persona para sucederle en los derechos que tendría si viviera o hubiera podido heredar- solo tiene lugar en la línea colateral en favor de los hijos dehermanos (art. 925 CC). Por tanto, puesto que Don Francisco M.L. es hijo de sobrina no puede heredar por derecho de representación, por lo que en la herencia de la tía de su madre heredarán los sobrinos, sin que proceda utilizar el siguiente orden de llamamientos (punto 6), los parientes del cuarto grado, por existir sobrinos.

Si no quedan ninguno de los anteriores hereda el Estado.

Aceptación, partición y adjudicación de la herencia

Una vez obtenida la declaración de herederos hay que realizar el inventario de los bienes del difunto. A continuación los herederos deben aceptar la herencia. Existen dos formas de aceptar la herencia pura y simplemente (que puede ser expresa o tácita)y a beneficio de inventario (que necesariamente debe ser expresa). Al aceptar una herencia pura y simplemente, aceptamos tanto el activo, los bienes y derechos, como el pasivo (las obligaciones) del fallecido. Además, hay que recordar que el heredero responde de las deudas del difunto con los bienes de la herencia y con los suyos propios.

Caso de aceptar el heredero a beneficio de inventario, únicamente acepta si el activo de la herencia es superior al pasivo, por tanto, no responde de las obligaciones del difunto con sus propios bienes.

Una vez aceptada la herencia se procede a la partición del caudal hereditario entre los herederos, teniendo en cuenta si heredan por derecho propio o por derecho de representación. En el caso de Francisco P.R. el caudal relicto de su tío (350.000 €) se reparte entre su tío Amadeo, hermano de Don Tristán y del difunto y Francisco P.R y su hermana Sara.Puesto que el difunto tiene dos hermanos, a cada uno le corresponde la mitad del caudal relicto, 150.000 €. No obstante, al haber fallecido Don Tristán, su parte se reparte entre sus dos hijos al 50 % (75.000 € cada uno). Por tanto Don Amadeo recibirá 150.000 € y Francisco y Sara 75.000 € cada uno.

La adjudicación de los bienes se realiza, en la medida de lo posible en bienes concretos de la herencia, y no siéndolo, puede adjudicarse una cuota parte de los bienes de la herencia sin testamento en Orihuela. Cada uno de los herederos paga su impuesto de sucesiones según el valor de los bienes adjudicados.


Casos no satisfactorios por no contar con asesoramiento previo

 

1.- Testamento ológrafo fuera de plazo

El Sr. Pérez había realizado un testamento ológrafo , con fecha (año 2007) y firma y falleció en el año 2008. Hasta aquí todo correcto. El problema viene cuando su viuda acude a mi despacho en el año 2014 con el testamento ológrafo , con el deseo de realizar las últimas voluntades del fallecido. Lo principal del contenido de este testamento es que excluía de la herencia a un sobrino. Este sobrino había sido incluido en un testamento redactado ante notario en el año 2000 y había recibido 20.000 € por dicha herencia.

La viuda del Sr. Pérez había encontrado el testamento de forma accidental. Ordenando la habitación en la que, en vida, había vivido el Sr. Pérez, encontró dicho testamento y reconoció la escritura de su marido. Anteriormente al testamento ológrafo , en el año 2000, el Sr. Pérez había redactado un testamento ante notario que fue el que tuvieron conocimiento sus familiares en el momento de su fallecimiento. Por ello, nunca sospecharon que había otro testamento, que excluía a un sobrino. Lógicamente, la viuda del Sr. Pérez acudió rápidamente a mi despacho, con abogados expertos en herencias.

Cuando yo le expliqué que ese testamento ya no era válido, la viuda del Sr. Pérez se preguntó: ¿Dónde reside el problema? El problema se encontraba en que un testamento ológrafo debe presentarse ante el Juzgado del último domicilio del fallecido o bien del lugar de fallecimiento con el objetivo de protocolizarse. Todo ello se debe realizar en un plazo de cinco años desde el fallecimiento.

En el caso de la viuda del Sr. Pérez, vino a mi despacho 6 años después, dado que no había tenido conocimiento del testamento del Sr. Pérez hasta que, accidentalmente, lo había encontrado, ordenando la habitación del fallecido. Esto es lo que puede suceder cuando el fallecido redacta un testamento sin el asesoramiento de un abogado especialista en herencias. El Sr. Pérez, posiblemente, lo redactó sin saber que, para que sea válido, es necesario presentarlo ante el juez dentro de los cinco años siguientes al fallecimiento.

En el caso de la familia del Sr. Pérez, no se pudo validar el testamento ológrafo , en tanto que el plazo de cinco años para comunicarlo al juez había transcurrido. Si el Sr. Pérez hubiera contado con asesoramiento legal, habría tenido conocimiento que sólo por redactar un testamento, firmarlo e indicar la fecha de redacción no era suficiente. Habría sabido que existía un plazo legal para validar el testamento mencionado. Por tanto, se podría haber cumplido la voluntad del Sr. Pérez y los familiares se habrían repartido esos 20.000 € que el sobrino recibió.

Era imprescindible que algún familiar tuviera constancia de ese testamento ológrafo para que, en el momento del fallecimiento, pudiera protocolizarlo ante el Juzgado. Al no tener conocimiento del mencionado testamento ninguno de sus familiares, la existencia de éste pasó desapercibida hasta que ya fue demasiado tarde para poder darle validez ante un Juzgado.

Lamentablemente, la viuda y los familiares del Sr. Pérez no pudieron dar validez al testamento, como he mencionado. Ese sobrino excluido del testamento ológrafo continuó disfrutando de los bienes recibidos por herencia del Sr. Pérez, en virtud del testamento redactado ante notario y anterior al testamento olográfo. Dado que el Sr. Pérez falleció en el 2008 y su viuda acudió a mi despacho en el 2014, sólo por un año no pudo dar validez al testamento ológrafo de su marido.

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2.- Testamento ológrafo nulo

Hace seis meses llegaron al despacho Gustavo U.P y su esposa Marta. Recientemente había fallecido el tío de Don Gustavo quien había otorgado varios testamentos. El tío de Don Gustavo, era soltero y no tenía descendientes ni ascendientes, pero contaba con 15 sobrinos, y un importante patrimonio de 2.567.321,89 €. Desde la muerte del tío de Don Gustavo, los herederos se habían reunido varias veces con el albacea, nombrado en el último testamento abierto otorgado ante Notario, para la partición de la herencia. Entre los papeles del tío de Don Gustavo éste encontró un nuevo testamento, firmado de puño y letra de su tío. Dicho testamento mejoraba la posición de Don Gustavo en la sucesión, al legarle importantes bienes concretos por valor de más de 1.500.000 €, y era de fecha posterior al último testamento abierto otorgado ante Notario. Don Gustavo y su esposa querían conocer la legalidad del testamento que habían encontrado y las consecuencias para la división de la herencia. Cierto es que un testamento posterior deroga los anteriores, pero el documento que me mostraron, estaba escrito a máquina, por lo que tuve que informar a Don Gustavo y a su esposa de que el presunto testamento ológrafo era nulo, por no estar escrito de puño y letra del testador. Con ello, Don Gustavo no pudo beneficiarse de los bienes que en el último testamento le había dejado su tío, ni pudo cumplirse la última voluntad del tío por un error de forma que invalidaba el documento como testamento ológrafo. Por tanto, hay que recordar la importancia del formato del testamento ológrafo.

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3.- Declaración de herederos

F.L.G. tenía tres hijos y falleció sin haber otorgado testamento. De los tres hijos, uno era el que se encargó de atenderle y cuidar de su casa durante los últimos años de enfermedad. También fue el hijo que mejor relación tuvo con su padre. Los otros dos hijos vivían en el extranjero y no se preocuparon del padre. Al fallecer F.L.G. su hijo acudió a nuestro despacho y nos comentó que su padre siempre había querido dejarle más herencia que a sus hermanos, como compensación por el tiempo dedicado a cuidarle. Al fallecer sin haber otorgado testamento desconocemos cuál era la verdadera voluntad de F.L.G. y si su hijo tenía o no razón.

El Código Civil permite al padre o la madre disponer en concepto de mejora a favor de alguno o algunos de sus hijos o descendientes de una de las dos terceras partes destinadas a la legítima. En caso de que la voluntad de F.L.G. hubiera sido tal y como su hijo nos lo expresó, tendría que haber hecho testamento y manifestar su voluntad clara de mejorar a ese hijo con cierta cantidad de dinero o con un determinado bien.

Al hilo de lo comentado y aunque esta situación no llegó a darse nunca, pero nos preguntamos qué hubiera ocurrido si el padre de nuestro cliente, hubiera acudido a nuestro despacho, evidentemente antes del fallecimiento, para ser asesorado. Vamos a partir de que efectivamente la voluntad de F.L.G. era la de beneficiar a ese hijo que le estaba cuidando durante la enfermedad y atendía sus bienes. En ese caso le podríamos haber recomendado hacer testamento, con expresa mención a la voluntad de mejorar a ese hijo, pero también podríamos haberle recomendado realizar una donación en vida de algún bien o dinero en metálico. En este caso hay que tener en cuenta que la ley establece que “las donaciones hechas a los hijos, que no tengan el concepto de mejoras, se imputarán en su legítima”. La donación efectuada no podría en ningún caso perjudicar a la legítima de sus hermanos. El padre al efectuar la donación en vida, debería haber manifestado expresamente que se trataba de una donación efectuada con dispensa de colación (es decir el donatario no ha de traer a la masa hereditaria los bienes donados) y expresamente hacer una declaración de voluntad de calificar como mejora la donación efectuada. Las donaciones hechas en vida a los herederos forzosos, en este caso al hijo, se considera que son anticipos de su cuota hereditaria. Por tal motivo se ha de dejar constancia expresa de que se trata de una donación con dispensa de colación y no perjudicar la legítima de los otros herederos forzosos que concurren a la herencia.

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